El de las fresas —¿Dónde vas, Antonio? —A por estiércol para las fresas. —¿Pero por qué no te las comes con nata, como todo el mundo? Uno de médicos —Doctor, tengo todo el cuerpo cubierto de pelo. ¿Qué padezco? —Padece uzté un ozito. Yo soy Juan Un matón de metro noventa y casi cien kilos de peso entra en el bar, le da un puñetazo a la barra y pregunta con voz amenazante: —¿QUIÉN ES JUAN? Un tipo delgadito y bajito se levanta de una de las mesas, apurando su cerveza, y contesta. —Yo soy Juan, ¿pasa algo? El matón agarra a Juan, lo saca del bar y le pega una paliza. Juan vuelve a entrar en el bar. Cojeando. Con toda la cara y la camisa manchada de sangre. A pesar de que le duele respirar, se está riendo, muy flojito. —He engañado a ese estúpido -dice-. Yo no soy Juan. Yo no soy Juan —Hombre, Juan, cómo has cambiado. —Yo no soy Juan. —Más a mi favor.